Tras dar un vistazo a mi campaña antártica de este año me doy cuenta de lo especial que es la isla Livingston, donde está la base científica Juan Carlos I (BAE), y para la que trabajo como técnico de montaña desde hace ya 9 años.

Dentro de esta isla hay un sitio que personalmente considero muy especial y que curiosamente no está cubierto de glaciares ni grandes montañas, incluso, este año no estaba cubierto de nieve. Se trata de la península Byers.

La península Byers es una zona de especial protección dentro de las Sethland del sur, esto es debido a su gran valor natural y científico, y por eso el trabajo realizado allí ha de tener el menor impacto posible.

Para trabajar en Byers contamos con dos iglús de fibra, uno que hace las funciones de laboratorio y otro que hace las funciones de cocina-comedor, el resto de cosas se llevan desde la base BAE. Aunque la península Byers está en la isla Livingston, no se encuentra cerca de la ubicación de la de BAE, sino que para llegar a ella vamos en barco, lo que significa que la logística y preparación del campamento se tiene que hacer concienzudamente para que no se olvide nada.

La vida en el campamento no es cómoda, Byers es uno de esos campamentos antárticos donde duermes en tienda de campaña, donde tienes que hacer pis en un bote para luego tirarlo al mar, donde te tienes que llevar tus propias deposiciones en un cubo de pintura para no dejar ningún rastro, donde la climatología es especialmente adversa haciendo que pases días enteros mojado y que el único sitio que tienes para secarte es tu tienda de campaña, esa tienda en la que tienes que hacer equilibrios para no empaparla cuando llegas calado.

Y bien, si en Byers no hay nada… ¿cómo se monta el campamento? No voy a poner la aburrida lista de material que llevamos pero sí la filosofía con lo que lo preparamos.

El número de días que vayas a estar en el campamento hace que busques más comodidades o que sea un campamento más espartano. Pero en todos los casos siempre buscas el llevar las menos cosas posibles. El motivo de esto es que la descarga del material en la playa no suele resultar nada sencillo.

El barco fondea a unos 20 minutos en zodiac de la playa. Aquí hay que descargar a mano todo lo que llevamos intentando que el oleaje no te tire, echando un ojo a tu alrededor por si hay alguna foca leopardo hambrienta  e intentando mantener el tipo con tu traje de supervivencia que te hace parecer un teletubbie. Alguna de las cosas que hay que llevar son especialmente pesadas, como el generador, los toneletes de comida, el combustible… y luego todo este material hay que llevarlo a golpe de hombro y espalda a donde montamos el campamento, a unos 700m de la playa a través de un río.

Cuando la zodiac realiza el último barqueo y se despide, siempre tienes sensación de aislamiento, sabes que sólo comunicarás una vez al día con la BAE para recibir el parte meteorológico y que sólo cuentas con lo que has llevado para vivir durante unas cuantas semanas en el campamento Byers.

Los primeros días para dejar todo listo y poder dedicarnos a la ciencia por completo son de horas interminables de trabajo. Dedicas todas las horas a hacer viajes de la playa al campamento cargando material, montando las tiendas, preparando los víveres, instalando la tienda baño, limpiando y acondicionando el iglú habitabilidad, preparando el laboratorio… Y a partir de que está todo más o menos listo comienza el día a día del campamento.

Sobre esto hablaré en la siguiente entrada que hoy ya tenemos bastante con haber cargado buena parte del material, haber montado las tiendas bien y darnos cuenta de que efectivamente no se nos ha olvidado el papel higiénico.