En esta campaña pasada el campamento Byers ha tenido una duración de 20 días y hemos sido 12 habitantes, 3 científicos búlgaros que tenían su logística independiente, 7 científicos que dependían de la logística de la base Juan Carlos I  (BAE) y 2 técnicos de montaña.

¿Cuál es la función de los guías de montaña en el campamento Byers? A grandes rasgos podríamos decir que nuestra función es hacer la vida más fácil a los científicos. Para esto, somos los técnicos de montaña los que organizamos el campamento, pero detrás de nosotros hay un equipo de personas que nos apoyan y nos ayudan, son los técnicos de la BAE.

Cada uno desde su departamento cubre las posibles necesidades que vaya a tener el campamento Byers de esa campaña.

Los departamentos de informática y electrónica nos dan el soporte de las comunicaciones, el mecánico trata de tener el generador a pleno rendimiento y es ya un experto en solucionarnos las averías a través de la radio, el médico nos abastece el botiquín y siempre es una tranquilidad poder hablar con él/ella si surge algún tema de salud, El jefe de base es el que nos pasa toda la información de los proyectos de ese año para que podamos conocer sus necesidades y preparar el campamento acorde con esa información.

Posiblemente al que “más” trabajo damos es al cocinero. Nosotros decidimos cuantas raciones de comida llevar, tanto comidas calientes para las cenas, como para el trabajo diario de campo, y él es el encargado de prepararlas, envasarlas al vacío, congelarlas y lo que es más importante para nosotros, aconsejarnos por ejemplo en cómo racionar el “fresco” para que nos dure lo más posible, cómo preparar las raciones para que sea como si estuviésemos en la base…

Como comentaba en el post anterior los primeros días en el campamento son de muchas horas de trabajo, ya que se intenta dejar todo listo para poder empezar con los trabajos científicos lo antes posible. Y una vez montado el campamento… ¿cómo es el día a día?

Realmente empezamos el día después de cenar, cuando hablamos por radio con la base y los meteorólogos  (AEMET) nos dicen el parte para el día siguiente y nos avanzan un poco la previsión.

Esta es una de las cosas más importantes del campamento, por suerte contamos con un gran equipo de meteorólogos que están en la BAE. A partir de ahí empezamos a organizarnos para el día siguiente, qué trabajos se van a realizar, en qué zonas y qué tipo de apoyo por nuestra parte necesitan los científicos. Entre todos recogemos la cena y después de una pequeña sobremesa donde algunas veces ponemos algunas fotos de viajes o de los propios trabajos de los científicos para conocer su labor, cada uno se va retirando a su tienda.

Dependiendo de la fecha del campamento, no suele haber noche, solamente un cambio de luz. Desde la tienda se puede escuchar claramente las peleas de los elefante marinos en la playa, a 700m del campamento, y muchas veces el descanso se hace difícil con la lluvia y los fuertes vientos, parte por el ruido y parte por la tensión de que la tienda aguante el temporal.

Después del desayuno y antes de empezar el trabajo científico, hay que realizar algunas tareas domésticas, las campañas que estamos dos técnicos, como esta última resulta más fácil, porque uno se queda en el campamento trabajando mientras el otro sale al campo a realizar algún apoyo a algún proyecto.

Es muy importante mantener el campamento ordenado, en cualquier momento te puede sorprender un temporal y salir volando muchas cosas que no deberían, por eso revisamos las tiendas con frecuencia, bajamos las basuras al depósito que dejamos en la playa, dejamos listo el sistema de filtrado de agua para tener este elemento siempre disponible, reorganizamos los menús en función de lo que vamos consumiendo, subimos combustible desde el depósito de la playa, siempre que podemos dejamos el generador preparado para no tener que hacer repostajes con viento, vamos reparando cosas que se van deteriorando con el paso de los años en los iglús… Y cuando te quieres dar cuenta ya tienes a la “chavalería” de nuevo en el campamento.

Cuando los investigadores llegan al campamento muchas veces continua su trabajo científico, tienen que preparar las muestras recogidas o tienen que procesar datos…por lo tanto no hay una hora fija de cena, sino que se acuerda la más conveniente.

Con la cena llega el descanso de la jornada, aquí es donde la buena planificación de las raciones, el menú y la mano del cocinero de la base hacen que este momento sea realmente de descanso haciendo la vida algo más llevadera en Byers. Con la comunicación con la base para contarnos como van las cosas y el parte meteorológico ya estamos con los cinco sentidos para empezar la nueva jornada.

Byers es sin duda un sitio especial, un sitio que recuerdas por todo, por los inconvenientes que tiene…  muchos días sin poder ducharse, un baño diferente, el cansancio físico y la meteorología poco amable… Pero también lo recuerdas por ser una experiencia diferente a la del trabajo realizado en una base científica, quizás una experiencia que recuerda un poco más a las antiguas expediciones polares, quizás una experiencia…mas Antártica.