Esta es una pequeña nota que escribí hace años, hoy en día sigo trabajando como técnico de montaña para la Base Antártica Española, esta campaña 2016-2017, será mi 8ª campaña.

La Isla de Livingston se encuentra en el archipiélago de las Shetland del sur (latitud 62º39´46´´ S. Longitud 60º23´20´´W.) a 110Km de la península Antártica y a 3000Km del Polo sur. En esta Isla se encuentra la BAE Juan Carlos I (Base Antártica Española) la cual sirve de apoyo para la investigación antártica.

Hace 26 años que se instaló el primer campamento y 25 que se pusieron los primeros módulos-contenedores que servían como habitabilidad, laboratorio, comunicaciones… Hoy, de esta base, ya queda bien poco, actualmente nos encontramos en una situación de remodelación que se encuentra paralizada por la situación general del país. Sin duda nos encontramos en una situación de cierta precariedad para lo que se espera de una base científica, no está la base vieja, ni tampoco la nueva. Pero con la buena voluntad del grupo de personas que trabajamos aquí, tanto la parte científica como la técnica, los proyectos de investigación se siguen realizando. En esta campaña Antártica hemos tenido la suerte de pasar unos días con la Dra. Josefina Castellvi, integrante y promotora de esa primera expedición científica a la Antártida, que ha venido para grabar un documental y celebrar este 25 aniversario.

Los proyectos a los que apoyamos los técnicos de la base son muy variados, estudios del geo-magnetismo (Proyecto Ebro), comunicaciones a través de la Ionosfera (proyecto La Salle), estudio de líquenes (proyecto CTM), pemafrost (proyecto Antarperma), meta-genética y meta-proteonómica (proyecto metabiorriza) estudio de bacterias en la península Byers (proyecto limnopolar)… Pero a lo que dedico el 80% del trabajo como técnico de montaña es al proyecto DINGLAC, que elabora modelos matemáticos sobre movimiento de masas de nieve de los glaciares en la península Hurd (Livingston).

Ahora mismo me encuentro escribiendo este post en una base científica Uruguaya, ya hemos cerrado la “nuestra” y estamos esperando un vuelo que nos saque de la Antártida, un vuelo que debería haber salido ayer y que por las condiciones meteorológicas no lo hizo y que no sabemos si lo hará hoy, mañana, pasado… yo he tenido esperas de hasta 4 días vagando de una base a otra en la isla Rey Jorge donde se encuentra el “aeropuerto” de las Shetland del Sur. Por lo menos en esta base contamos con internet para poco a poco ir volviendo al mundo real, mails, blog, facebook, whats app… Bendita Antártida!!!

Pues bien, desde aquí, yo también echo la vista atrás y celebro mi particular aniversario. Llevo 5 campañas trabajando como técnico de montaña junto con 4 guías más, dando el soporte de seguridad y orientación en terreno de glaciares y montañas donde se desarrollan diferentes proyectos científicos. Trabajar de guía aquí es distinto a hacerlo en Pirineos, Alpes… además de lo que llevas en la mochila como guía te suele tocar llevar antenas, cables, conectores, sensores, ordenadores y otros “cacharros” que no sirven de nada para salir de una grieta pero que con ellos se hace ciencia.

El colectivo científico no es el cliente que está de vacaciones, que tiene un objetivo deportivo o una inquietud “aventurera”, sino que también está trabajando, dedican mucho tiempo y esfuerzo a conseguir sacar sus proyectos adelante para venir aquí y. Como dice mi compañero Hilo, normalmente como guía estas acostumbrado a ser el que enseña los sitios, explica las cosas e intenta trasmitir los valores y las sensaciones del medio natural a través de una experiencia en la

montaña, sin embargo aquí, aunque sigo llevando la parte técnica y logística de “la cuerda”, son los investigadores/as (ya sea un veterano o la primera vez que pisa está isla) los que te están mostrando día a día porque la Antártida es mucho más que espectaculares paisajes.”